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De Canario a Plena Libre: Mi Plena Sigue Sonando – música autóctona; Puerto Rico – TT: From Canario to Plena Libre: Plena music keeps on sounding

De Canario a Plena Libre: Mi Plena Sigue Sonando – música autóctona; Puerto Rico – TT: From Canario to Plena Libre: Plena music keeps on sounding – TA: music form; Puerto Rico

Elmer González

El ritmo de plena es una de las expresiones musicales autóctonas de la isla de Puerto Rico. Hace poco más de 70 años que se grabó el primer disco de plena. Desde entonces, el género se ha mantenido como las mareas marinas que suben y bajan, que vienen y van pero siempre en movimiento. En comparación con otros ritmos antillanos, la plena ha tenido poca exposición a nivel local y mucho menos a nivel internacional. En los albores del siglo XXI, ¿Cuál es estado actual de la plena? ¿Cómo ha sido su evolución? ¿Quiénes son sus principales protagonistas?

Hay quienes aseguran que en los 90, la plena goza de su mejor momento y tiene, al igual que en los años 50 con el combo de Rafael Cortijo e Ismael Rivera, el potencial de ser lanzada con éxito al ruedo internacional y compartir su sabrusura con el mundo. Los párrafos que siguen tienen la intención de brindarle al lector algunos datos sobre el mundo de la plena para que pueda reconocerla cuando ésta se presente por su vecindario…¡si es que todavía no lo ha hecho!

ORIGEN DE LA PLENA

La plena encuentra sus raíces principales en la ciudad de Ponce, en la costa sur de Puerto Rico. En su libro “La Plena: Origen, Sentido y Desarrollo en el Folklor Puertorriqueño”, Félix Echevaría Alvarado presenta el origen de la plena en los primeros años del siglo XX. Por su gran movimiento agrícola, en especial con la caña de azucar, Ponce ofrecía oportunidades de trabajo no sólo a los boricuas sino a otros residentes de las islas vecinas del Caribe que migraban a la región buscando cómo ganarse el sustento.

Así, llegaron como migrantes a Ponce los esposos John Clark y Catherine George, procedentes de la isla de Barbados. Parte de su escazo equipaje incluía una guitarra y un pandero (tambourine). Sin hogar y sin dinero, ambos solían cantar al frente de una pequeña tienda que marcaba la entrada al sector arrabalero La Joya del Castillo. De ese modo, buscaban el aprecio y el favor de aquellos que pudieran ofrecerle techo y comida como un acto de caridad. Su música, según narra Echevarría, “tenía una cadencia distinta” a los ritmos conocidos del Puerto Rico de la época. Quizás era una especie de calipso primitivo. De hecho, el músico historiador Francisco López Cruz asegura que en su estructura melódica y rítmica, la plena de la primera mitad del siglo XX comparte elementos del calipso de Trinidad, del merengue dominicano, del romance español, de la balada inglesa y del porro colombiano. Sea como sea, varios músicos locales aficionados compartían los ratos de ocio musical de los Clark y poco a poco, fundaron las bases de lo que hoy se conoce como la plena puertorriqueña.

En los primeros años del siglo XX, muchos músicos boricuas de origen humilde y pobre tenían que fabricar sus instrumentos. Quizás aquella pandereta que golpeaba Catherine George al cantar influyó en algunos para crear una versión criolla de panderos para la plena. Los cierto es que el ritmo básico de la plena se forjó con la combinación sonora de estos panderos. Los mismos adquirieron desde el principio características de tambor al consistir de un aro de metal, que puede ser de diferentes diámetros, cubierto con un parche de cuero de cabra.

EVOLUCION SONORA

Una de las características más notables de la plena son las múltiples combinaciones de instrumentos musicales que a través del tiempo, utilizaron las principales agrupaciones que difunden el género. La plena se ha difundido con diferentes timbres y sonoridades. Afortunadamente, siempre se acomodó a los sonidos de moda, logrando así reclutar seguidores a través del tiempo.

A partir de la década de los años 20, un conjunto “típico” de plena consistía de un pandero, una sinfonía de mano (la cual es una variante del acordeón alemán), un güiro, un rústico instrumento llamado “marímbula” (que sustituye el contrabajo) y las cuerdas del cuatro puertorriqueño. También podía incluir varios panderos, alguna guitarra y sustituir la sinfonía de mano por la “sinfonía de boca” (harmónica). Esta combinación fue el sonido que caracterizó a la plena en sus primeras décadas de existencia. Con este sonido se realizó la primera grabación de un disco de plena. El mismo lo grabó Manuel Jiménez (El Canario) para el sello RCA en la ciudad de Nueva York, en febrero de 1927.

En la década de 1950, la plena adopta diferentes sonoridades. A tono con la moda de las orquestas grandes de la era del swing, el trompetista César Concepción fundó su orquesta en 1947. En la siguiente década, grabó e incorporó con éxito una serie de plenas orientadas al baile de salón y a un público de clase social media y media alta. Era la plena del vestíbulo de hotel, del músico en traje de etiqueta y de los buenos modales. Concepción logró con éxito incorporar a la plena una sonoridad muy alejada de lo que en la época se consideraba “típico”. Creo que nadie hasta ahora ha logrado alejarse tanto del sonido típico de la plena, y al mismo tiempo marcar un paso importante en la historia del género. Por otro lado, para la misma época, la Orquesta Panamericana de Lito Peña también logró popularizar algunas piezas de plena en la onda de las “big bands” boricuas.

También, en los años 50, surgió el combo de Rafael Cortijo con una plena dirigida a la juventud de la época. Era otra sonoridad. No se utilizaban los panderos. Era un combo guarachero tocando plena. Era una plena distinta a la tradicional pero a tono con los intereses y gustos de la época. Era la energia y el genio de Ismael Rivera. Era el inicio de la época dorada del género con una difusión amplia en la radio y la televisión y el reconocimiento internacional de la plena.

En los 60, la plena fue golpeada por el avance del rock. Sin embargo, en 1961 el mayagüezano Efarín “Mon” Rivera grabó en Nueva York el importante disco “Qué Gente Averiguá” (Alegre Records), en el cual se exponía la plena en el marco del sonido de trombones. El sonido logrado por Rivera tuvo tal impacto que los trombones pasaron a ser un instrumento usual en muchos grupos pleneros de los próximos 30 años.

Con la llegada de la salsa en el decenio de los 70, la plena tuvo momentos buenos en la radio puertorriqueña pero sólo para la época de navidad. Esto hizo que los músicos de plena concentraran sus esfuerzos discográficos para la época festiva, inundando la plena de letras navideñas. Nuevamente el cuatro, instrumento asociado con la navidad boricua, pasó a formar parte del sonido de la plena, junto a los trombones.

En la década de 1980, el género se escuchó bastante en la radio local fuera de la temporada navideña. La pieza “Elena, Elena”, la única plena del disco “El Sueño del Maestro” (Tierrazo Records, 1980) de Rafael Cortijo y cantada por Fé Cortijo e Ismael Rivera Jr., formó parte de la programación regular de emisoras de salsa durante el 1981. También tuvieron alguna notoriedad el grupo Los Pleneros del Quinto Olivo con algunas presentaciones en televisión y en muchísimas actividades bailables. Sin embargo, la difusión fuerte de la plena siguió confinada a la navidad.

En los 90, fue Modesto Cepeda el primero que logró colar fuerte la plena en la programación regular de una emisora comercial de radio con la pieza “Zumbador” de su disco “Encuentro de Bomba y Plena al Acetato” (MC Bomba, 1992). En poco tiempo pasó el furor y el silencio plenero regresó a la radio. Entonces, en 1994, surgió el juvenil grupo Plena Libre y la historia cambió.

EL FENOMENO DE PLENA LIBRE

Desde sus inicios, Plena libre revolucionó el ambiente musical en Puerto Rico. Entre sus múltiples logros, se destaca la acogida por parte de una población joven que en muchos casos escucharon un ritmo de plena por primera vez. La crítica especializada se desbordó en elogios. La plena empezó a sonar en lugares nunca antes soñados, tales como discotecas rockeras y “pubs”. El grupo grabó seis discos en menos de cinco años y ha ofrecido más de mil conciertos y bailes.

Personalidades tan reconocídas como el compositor Tite Curet Alonso comparan el fenómeno de Plena Libre con la aportación al género que realizó Rafael Cortijo en los años 50. En un artículo publicado en el periódico Primera Hora de San Juan, en octubre de 1998, Curet Alonso declara lo siguiente: “Hablando claro, tenemos que reconocer el gran esfuerzo que ha estado haciendo el grupo Plena Libre a beneficio de este género musical puertorriqueño….Nos recuerda un poco lo que logró hace más o menos 45 años el compatriota Rafael Cortijo…Había que darle ahora a la plena una tónica más dinámica para que fuese aceptada en los mercados discográficos y entre la gente de este pueblo”. Y aunque localmente algunos resienten que se compare al grupo con el idolatrado Cortijo, sin lugar a dudas existen algunas similitudes. Por ejemplo: al igual que Cortijo en el decenio de los 50, Plena Libre llegó a un gran sector de la población con una gran gama de edades incluyendo a muchos que nunca antes habían tenido contacto con la plena. Su música formó parte regular de la programación radial en cualquier época del año. Mantiene un espacio semanal fijo en la televisión local. Sus grabaciones ya se escuchan en los Estados Unidos y en varios países de Europa.

Le preguntamos a Gary Núñez, director del grupo, cuál es la fórmula del éxito de Plena Libre. Este nos dijo: “Es una combinación de talento con visión de mercadeo. Desde el principio visualizamos un espacio vacío en la plena. La misma no estaba llegando a los jóvenes. Entonces decidimos llevar la plena a esa población con una versión moderna del ritmo. Con una imagen moderna y temas contemporáneos”.

Esta aparente “versión moderna del ritmo” de Plena Libre no está exenta de cierta controversia entre algunos músicos locales que considera que el trabajo de Gary Núñez no es auténtico. Durante el mes de marzo, el periodista Jaime Torres Torres del periódico El Nuevo Día en San Juan, se dio a la tarea de reunir a varios de los directores de las principales agrupaciones pleneras de la Isla. Allí se discutieron algunos asuntos sobre el estado actual del género. En artículos publicados por ese diario entre los días 16 al 18 de marzo, se citaron los comentarios de algunos de los entrevistados que califican a Plena Libre como un “golpe de suerte” y “una mentira”. Otros reconocieron la aportación positiva del grupo. Gary Núñez no asistió a dicha reunión.

“Nunca nos interesó ser folkloristas”, nos dice Núñez ante la alegada falta de autenticidad de Plena Libre, y añade: “Ese espacio estaba muy bien ocupado con gente que hace un trabajo excelente. la plena necesitaba salir del marco folklorista y ponerla al día. Las cosas que son folklóricas se tienden a ver anticuadas y tienen poco alcance. Si a la plena se le conoce como ‘el periódico de Puerto Rico’, entonces como tal debe estar vigente y contar las historias de ahora,” termina diciendo.

Uno de los factores que han contribuido al éxito de Plena Libre es ese elemento visual que resulta tan importante hoy en la industria de la música popular. En la composición de sus integrantes, se mezclan varios elementos que resultaron ser exitosos en lograr que los más jóvenes se identificaran con el grupo. No olvidemos que a través de la historia, el rechazo o la acogida de los jóvenes resulta determinante en el éxito o el fracaso de músicos y conceptos musicales comerciales. Aunque cuenta con seguidores de todas las edades, Plena Libre luce joven, con una mujer percusionista (cosa rara en otras agrupaciones del género), cantantes con una apariencia más asociada al pop internacional que a lo criollo, y mucha energía.

“Plena Libre es un ‘crossover’ generacional dentro de la plena”, nos dice Gary Núñez. “El público adulto ve en nosotros la continuidad de la plena. El público joven ve un grupo de gente joven que hace una música que es bien alegre. Por eso, proyectamos una imagen de mucha energía y de mucha alegría lo cual hace que los jóvenes se identifiquen con nosotros”, nos dice y añade: “Nuestro ritmo se presenta de tal modo que responda a esta generación. La plena hay que llevarla tomando en cuenta el fenómeno de las comunicaciones masivas”, termina diciendo. Y no hay dudas que Núñez ha sabido aprovechar los medios de comunicación para promocionar su concepto. Con la colaboración de su esposa Valeríe Cox, Gary Núñez y Plena Libre logran una presencia continua en periódicos, revistas y otros medios.

¿Se puede lograr la meta de tener éxito económico y a la vez lograr que el trabajo sirva para promocionar y exportar la cultura musical puertorriqueña? “Claro que si”, nos dice Núñez. “Son dos metas que tienen que correr juntas. Ningún movimiento musical o artístico puede caminar si no tiene éxito económico. Si no se tiene el modelo económico para difundirlo y exportarlo, entonces no crece. Con una visión de mercadeo, nosotros tratamos de romper ese estéreotipo de que para hacer trabajos asociados con nuestro folklor y aportar a la cultura, hay que pasar hambre”, nos dice y nos recuerda que por 18 años (1975-1983) lideró el grupo “Moliendo Vidrio”, cuyo repertorio ponía énfasis en corrientes musicales con cierto aire del folklór borincano y latinoamericano.

En términos musicales, Plena Libre recurre al ya tradicional uso de los trombones. También gusta de combinar ritmos latinoamericanos con la plena cosa que fue criticada por algunos en los inicios del grupo pero que hoy parece ser una tendencia en varios de los nuevos grupos de plena.

Al final del siglo, David Sánchez, Papo Vázquez, William Cepeda y Charlie Sepúlveda gustan de combinar la plena con el jazz. Los grupos “Viento de Agua” y “Punto y Aparte” empiezan a “cubanear” la plena (como dice Gary Núñez). Otros como “Plenéalo” y “Golpe de Plena” también ponen su toque distintivo. Modesto Cepeda con sus discos y “Los Pleneros de la 21” mantienen la bandera plenera más cerca de la tradición. Entre todos hacen que la plena se renueve y se vista de varios colores a medida que pasa el tiempo y se hace más difícil colocar ritmos diferentes en el escenario mundial. Y en el aspecto de internacionalizar el género, Plena Libre parece tener un pie adelante.

En 1998 se hizo el lanzamiento discográfico mundial del grupo con la edición del disco “Plena Libre” (Rykolatino). Aunque el mercado local sigue siendo su prioridad, Plena Libre sueña con llevar su ritmo al viejo continete europeo, en donde ya se escuchan los panderos y el güiro plenero. Durante el verano de 1999, debe salir para el mercado europeo la reedición del disco Juntos y Revueltos, editado originalmente en 1994, con el cual Plena Libre empezó su revolución en su natal Puerto Rico.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Curet Alonso, Tite. “A+ para Plena Libre”. Periódico Primera Hora. San Juan: 9 de octubre de 1998.

Dufrasne González, Emanuel. Puerto Rico También Tiene Tambor. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1994.

Echevarría Alvarado, Félix. La Plena: Origen, Sentido y Desarrollo en el Folklor Puertorriqueño. San Juan: Express, 1984.

López Cruz, Francisco. La Música Folklórica de Puerto Rico. Connecticut: The Troutman Press, 1967.

Torres Torres, Jaime. “Juntos y no Revueltos”. Periódico El Nuevo Día. San Juan: 18 de marzo de 1998.

DISCOGRAFIA PARCIAL ASOCIADA CON EL TEMA. (Ediciones en CD)

César Concepción, “Plenas Favoritas”. Ansonia Records, 1990(*)

“Los Pleneros del Quinto Olivo”. Top Ten Hits, 1994.(*)

Modesto Cepeda. “Encuentro de Bomba y Plena”. MC Bomba, 1992

“Orquesta Panamericana “. Ansonia Records, 1993(*)

“Plena Libre”. Riko Latino, 1998

Rafael Cortijo. “El Sueño del Maestro”. Disco Hit, 1989.(*)

Rafael Cortijo. “Invites You To Dance”. Seeco Gold Series, 1997(*)

Varios Artistas. “Puerto Rican Plenas”. Disco Hit, 1992(*)

Viento de Agua. “De Puerto Rico al Mundo”. Qbadisc, 1998

* Reediciones en CD

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